• Dominika

El club del libro de cocina - tercer encuentro



Imagina, querido lector, una mesa con una miríada de platos de todos los tamaños y formas, con alimentos de diversos colores de los que emanan suculentos aromas de exóticas especias. Añade a esa escena voces que se interrumpen las unas a las otras; el sonido de un tambur; manos que se cruzan; platos que se elevan, viajan y aterrizan al otro extremo de la mesa y, podrás así tener una idea de como se celebran las comidas en Irán, Turquía, Afganistán, en el Medio Oriente, de donde provienen las recetas del libro de Sabrina Ghayour -Persiana. Es éste uno de los deleites de esas tierras, en donde el comer no se circunscribe a un plato individual con la proteína, el carbohidrato y la ensalada ocupando un lugar definido y un gramaje predeterminado; ni tampoco a una composición de arte conformada de micro-porciones de imaginativas formas y fruto de transformaciones moleculares de sus componentes; sino se basa en la idea del compartir.


Los mezzes (tapas), panes, sopas, estofados, vegetales, arroces, carnes, postres, si bien pueden existir individualmente, se aprecian mejor cuando están engranados como piezas que conforman un todo coherente y suficiente. Son platos que deben ser consumidos con calma y sin prisa, de modo que los comensales puedan degustar, comentar, conversar, descansar y repetir.


Nuestro festín oriental fue un fiel reflejo de todo lo anterior. El Yogurt con pepinillo, ajo y eneldo (Cacik); las Albóndigas de cordero picantes (Kofta); las Albóndigas de cordero en salsa de tomate; el Arroz con lentejas y cebollas crujientes (Mojardara); las Berenjenas asadas con yogurt de azafrán, perejil y chiles encurtidos; el Estofado de pollo con granadas y nueces (Khoresh-e-Fesenjan) y un Pastel de zanahoria con especias, pistachos, almendras y nata con aroma de agua de rosas; fueron todos elementos que se complementaron deliciosamente. Difícil fue escoger un plato favorito.



Persiana es un buen abrebocas que juega con nuestra imaginación y nuestro paladar; que nos insinúa qué es lo que nos espera al entrar a este mundo culinario. Aunque algunas recetas sean básicas, fáciles, aparentemente poco memorables; y otras complejas, laboriosas e impresionantes, el libro persuade y convence que cualesquiera sea la receta que escojamos, no vamos a salir decepcionados. Sabrina, además, parece susurrarnos sutilmente que la mejor comida es, de hecho, aquella preparada en casa, resultado de una combinación de los secretos de la abuela, la dedicación y paciencia requerida para ciertos procesos, un toque especial, un giro inesperado, la calidad de los ingredientes y la generosidad de las porciones.


Si uno juzgase el éxito de un libro de cocina en base al desgaste de la portada, el aflojamiento del cocido de las páginas, la cantidad de hojas dobladas, manchas de grasa, salpicones de salsa, y al lugar que ocupa de una librera abarrotada de otros libros de cocina, puedo decir que mi ejemplar de Persiana está en buen camino de cumplir con los requisitos.


Alabado por todos los miembros del club, no podíamos sino calificar al libro con un 10/10.

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