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La importancia de vivir, por Lin Yutang

Updated: Jan 21, 2019

Lin Yutang (1895-1976), nacido en la provincia de Fujian, fue un prominente poeta, novelista, lingüista, inventor y traductor chino:


¿Qué es el patriotismo sino el amor por las buenas cosas que comimos en nuestra niñez? He dicho en otra parte que la lealtad al Tío Sam es la lealtad a los buñuelos y al jamón y a las batatas, y la lealtad a la Vaterland alemana es la lealtad al Pfannkuchen y al Stollen de Navidad. En cuanto a la comprensión internacional, entiendo que los tallarines han hecho más que Mussolini por nuestro aprecio hacia Italia. Es lástima que, a juicio de algunas personas, lo que hicieron los tallarines fue deshecho por Mussolini en la causa de la comprensión entre Italia y el mundo exterior. Esto es porque en los alimentos, como en la muerte, sentimos la esencial fraternidad de la humanidad.


¡Cómo resplandece un espíritu chino después de un buen festín! ¡Cuan fácil es que proclame la hermosura de la vida cuando están bien llenos su estómago y sus intestinos! De ese estómago bien lleno se desprende e irradia una felicidad que es espiritual. El chino confía en el instinto, y su instinto le dice que cuando está bien el estómago, todo está bien. Por eso es que adjudico a los chinos una vida más próxima al instinto y una filosofía que hace posible un más amplio reconocimiento de él. La idea china de la felicidad es, como lo he señalado en otra parte, estar "tibio, bien lleno, a oscuras y dulce", con referencia a la condición de ir a la cama después de una buena cena. Por esta misma razón, dice un poeta chino: "Un estómago bien lleno es en verdad una gran cosa; todo lo demás es lujo."


Con esta filosofía, por lo tanto, los chinos no tienen mojigaterías en cuanto a la comida, o en cuanto a comerla con gusto. Cuando un chino toma una cucharada de buena sopa, da un gustoso sorbo. Es claro que éstos no serían modales para la mesa de Occidente. En cambio, sospecho firmemente que los modales de la mesa de Occidente, que nos obligan a tomar la sopa sin ruido y a comer con quietud, sin la menor expresión de goce, son la verdadera razón de que se haya detenido el desarrollo del arte de la cocina. ¿Por qué hablan tan suavemente y parecen tan desventurados y decentes y respetables los occidentales en sus comidas? En su mayoría no tienen siquiera la sensatez de tomar con la mano un hueso de pollo y roerlo hasta que quede limpio, sino que fingen jugar con él, cuchillo y tenedor en mano, y se sienten terriblemente desventurados y temen decir algo al respecto. Esto es criminal cuando el pollo está bueno de verdad. En cuanto a lo que se llama modales de la mesa, estoy seguro de que el niño tiene su iniciación en los pesares de esta vida cuando la madre le prohibe que se relama. Es tal la psicología humana que, si no expresamos nuestra alegría, pronto cesamos hasta de sentirla, y luego vienen la dispepsia, la melancolía, la neurastenia y todos los males mentales que son peculiares de la vida adulta. Deberíamos imitar a esos franceses que suspiran un "¡Ah!" cuando el camarero les lleva una buena costillita de ternera, y hacen un gruñido puramente animal, como "¡Ommm!" después de probar el primer bocado. ¿Qué vergüenza hay en gozar la comida?, ¿qué vergüenza en tener un apetito normal, sano? No, los chinos son diferentes. Tienen malos modales en la mesa, pero gozan grandemente un festín.

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