• Dominika

Un Momento en Pekín, por Lin Yutang (traducción propia)*


Muchas de las cosas que Mannia experimentó no eran completamente nuevas para ella, pero todo era hecho de mejor manera o era más bonito que en su pueblo natal en Shantung. Antes de comenzar su período vegetariano, descubrió que las salchichas y los patos de Pekín eran mejores que las salchichas y los patos de Shantung; las empanadillas de Pekín que comió en el solsticio de invierno eran más delicadas que los tangtuan de Shantung; y Pekín tenía una gran variedad de pasteles y dulces, y todo tipo de "bocadillos", cuyos nombres no importan ya que uno debe comerlos para no ser engañado por sus homónimos en otras partes del país. Insistió en la excelencia de la col de Shantung, pero descubrió que Pekín tenía una col igual de buena que se volvía más deliciosa a medida que la temporada se hacía más fría. Ahora, todavía tomó las empanadillas, y tomó el lapacho, unas gachas que se comen el octavo día de diciembre, que consiste de mijo glutinoso, arroz, arroz glutinoso, dátiles rojos, frijoles rojos pequeños, castañas de agua, almendras, maní, avellanas, piñones, semillas de melón, cocinadas con azúcar blanca o morena. Era un lapacho tan diferente que no se atrevió a mencionar al lapacho de Shantung en el mismo aliento.


* En caso de no ser posible obtener la versión en español de los materiales citados, se ofrece una traducción propia.



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